Volviendo al pasado por las imágenes en blanco y negro, sepia y color

por Jesús Ruiz Mesa

El martes 12 tuvo lugar en la sede del Círculo Cultural de Telde, del Molino del Conde, la inauguración de la exposición fotográfica “Una mirada a la infancia” que la Asociación Cultural Tyldet ha organizado gracias al trabajo de investigación y digitalización en el Centro de Documentación de Patrimonio Intangible de Telde (CDOPIT), ubicado en el núcleo teldense de La Pardilla. Un excelente trabajo de recuperación de la memoria colectiva por la imagen que, Fran Pérez miembro de la Asociación Tyldet, expone mediante proyecciones y vídeo, la necesidad que tenían de recuperar esas fotografías antiguas que todos guardamos en nuestras casas y que reflejan parte de la historia de nuestros antepasados y de la nuestra propia, conteniendo mucha información digna de ser puesta en valor y conocida por todos.

Delante de cada fotografía expuesta me viene a la memoria cuando revolviendo los cajones en busca de una antigua fotografía, vista de tarde en tarde, pululando del álbum a la mesa de trabajo, o de vuelta al cajón, sobre el archivador de papeles que diariamente tengo como borrador o escritos pendientes, en la duda de si la he guardado o aún está en posesión de algún familiar que la ha necesitado. La cuestión es que hallada la dichosa foto, la he observado, la de nuestra infancia, niñez, adolescencia, la de la escuela delante del mapa de aquella España aún con aromas de postguerra y necesidades, el globo terráqueo, siempre a la derecha de la estática imagen de la niña o niño escolarizado, o la de grupos de inquietos escolares entre los maestros y maestras nacionales, curas párrocos, las de los juegos en la calle con aquellos rudimentarios juguetes, el balón, la pelota, la piñata, el futbolín y no mucho más, primeras comuniones, ayudantes en talleres gremiales, etc.

Uno de los carteles expuestos en referencia al mensaje que transmite la exposición de una mirada a la infancia dice: “Para hablar de la infancia de nuestros abuelos debemos dejarnos llevar por la imaginación y por los “cuentos”, que ellos mismos han sido capaces de transmitirnos. Sabemos que esto supone un esfuerzo e incluso, en algunos casos, una sensación de repudio, asombro, tristeza y hasta negación de la realidad vivida: aún siendo un ejercicio duro y áspero, es la realidad de la época en que les tocó vivir.

Algunos de ellos, para referirse a su infancia lo hacen con “eso son los juguetes de la miseria” y nos dejan claro que no tuvieron “tierna infancia”, todo lo contrario, “penas, penas y más penas”. Para otros la realidad fue más dulce, pero sin llegar a tener excesos de ningún tipo, solo la austeridad acompañaba lo cotidiano. Con esta exposición queremos manifestar nuestro respeto a su legado y hacemos un viaje desde inicios del pasado siglo XX hasta la década de los sesenta. Hemos considerado conveniente dividir esta muestra en distintas áreas con el fin de dinamizar el recorrido. Una zona dedicada a los juegos y juguetes infantiles, otro rincón a la escuela, un tercer espacio se refiere a la religión en el mundo infantil y, por último, reservamos un lugar a los trabajos y mandados”.

Recuerdos en fotos que después de haber estado durante años durmiendo el sueño de los justos, aparecen en blanco y negro, como deben ser los sueños, que muchas veces quedan en nuestros recuerdos, otros quizás, creemos soñarlos en colores, pero ahí están, en ese rincón personal del almacén aún por descubrir, enredados entre los misterios más profundos que encierran los trillones de neuronas que nos hacen ser conscientes de volver a recordar esas imágenes, en un silencio de sorpresa, alegría, tristeza, añoranza, pena, recuerdos, e infinitas sensaciones que fluyen desde lo más profundo y desconocido de nuestra mente, observamos automáticamente y viajamos al pasado.

Cuando entre nuestras manos cae una imagen, esa imagen, la de la foto en blanco y negro, reteniendo sobre su superficie ajada el recuerdo de momentos que en su día importantes, fueron merecedores de perpetuar su vivencia, casi un lujo fuera de todo alcance el que alguien apareciera con aquellas cámaras y nos colocaran frente a sus objetivos para pasar a la posteridad, dieran testimonio del devenir de los tiempos.

El escritor y poeta teldense Julio Pérez Tejera recita un soneto de su producción literaria que titula NIÑO: Desde la luz te vienes por la vida/dejando tu inocencia entre las cosas/y allí, donde tus blancas manos posas/encuentras un sentido, una salida/Te veo, niño, andar, volar ligero/con un hálito nuevo a cada paso/tan grande como eres nunca, acaso/podrás volver a ser. Por eso quiero/dejarte esta canción junto a tu cuna/Conserva para siempre esta mirada/detenla en cada cosa: una a una/en eso eres maestro más que en nada/No dejes que te compren por la luna/tuya es la luz, la suya es reflejada.

Qué cantidad de mensajes encierran esas imágenes, las sepias, las de blanco y negro y posteriormente las de color, de las mejores épocas del despertar a la vida, la infancia, la inocencia, la ilusión, la esperanza inconsciente puesta en un futuro sin medida. Los que aún podemos contarlo y mirarnos en esos espejos del tiempo, somos los mismos con más años, con más lastre, con más penas y glorias, somos ese tiempo que nos deparó el destino y el qué, con un poco más de suerte, desde este lado de la vida nos podemos seguir mirando y recordando en ellas.

Enhorabuena a la Asociación Cultural Tyldet por este magnífico trabajo de documentación gráfica cuya exposición podrán visitar hasta el próximo 26 de noviembre, en horario de 19:00 a 21.00 hs. de lunes a viernes. Disfruten esta muestra que merece la pena. Muchas gracias.

Jesús Ruiz Mesa, colaborador cultural Telde y www.teldeactualidad.com. 13 de noviembre 2013

Reportaje fotográfico del mismo autor:

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